Consejos para cuando estés a punto de perder la paciencia con tus hijos

Las madres y padres, llevamos nuestra propia mochila: nuestras vivencias durante la infancia, el acompañamiento/ o no acompañamiento emocional que nos ofrecieron nuestros padres, las experiencias vividas, las pérdidas o fracasos, las diferentes relaciones, etc. Han hecho que tengamos una mochila de la que a veces, se nota más el peso en pleno momento intenso con nuestros hijos.

Ese grito del que luego te sientes mal, ese mal resultado en el trabajo que hace que hables fatal a los que más quieres, esas ganas de no querer ver más a tus hijos hasta el día siguiente por el cansancio acumulado, etc. Todo este estrés diario, te hace perder la paciencia, y alejarte cada vez más de la madre o padre que en realidad te gustaría ser.

Las madres/padres, llevamos nuestra propia mochila: nuestras vivencias durante la infancia, el acompañamiento/ o no acompañamiento emocional que nos ofrecieron nuestros padres, las experiencias vividas, las pérdidas o fracasos, las diferentes relaciones, etc. Han hecho que tengamos una mochila de la que a veces, se nota más el peso en pleno momento intenso con nuestros hijos.

Ese grito del que luego te sientes mal, ese mal resultado en el trabajo que hace que hables fatal a los que más quieres, esas ganas de no querer ver más a tus hijos hasta el día siguiente por el cansancio acumulado, etc. Todo este estrés diario, te hace perder la paciencia, y alejarte cada vez más de la madre/padre que en realidad te gustaría ser.

Todo puede mejorar, estos comportamientos pueden erradicarse casi por completo.

No se trata de ser unos padres perfectos, sino simplemente de ser los padres que nuestros hijos necesitan.

“No existe la madre perfecta, pero hay un millón de maneras de ser una buena madre”
– Jill Churchill –

Esa emoción que nos invadía cuando esperábamos a nuestros hijos, ese miedo pero a la vez ilusión que sentíamos…se puede recuperar. Podemos volver a conectar con esas ganas infinitas de estar con nuestros hijos, de empaparnos de ellos en toda su esencia y realidad, respetando quienes son y quienes somos.

Algunos consejos para cuando estés a punto de perder la paciencia con tus hijos.

1.Detente, respira y recuerda.
2-Utiliza la “lupa empática”: ya sabes que la empatía es la reina de todas las relaciones.
3-Respeto: aunque no tengamos el mismo punto de vista que nuestros hijos, debemos respetarlos.
4-No son enemigos: tus hijos no son villanos, no son personas que generan estrategias y alianzas con el único fin de hacerte la vida imposible.
5-Eres el/la único responsable de ellos: la vida de nuestros hijos depende de nosotros.
6-Ten en cuenta la etapa de desarrollo en la que se encuentran.
7-Autocontrol: unido al punto anterior, solemos pedirles a los niños un autocontrol que ni tan siquiera nosotros somos capaces de tener.