Maneras de aumentar la autoestima de tu hijo

Nutrir la autoestima de tu hijo puede parecer una gran responsabilidad. Después de todo, es normal que sus niveles de autoestima suban y bajen, ¡y es algo que les pasa incluso a los adultos más seguros de sí mismos!

A veces nos sentimos bien con nosotros mismos y a veces no. Es importante que ayudes a tu hijo a cultivar su capacidad de adaptación, y que te asegures que sienta orgullo y respeto por sí mismo y por sus raíces culturales. Así lo ayudarás a confiar en su capacidad de enfrentar los retos de la vida.

A continuación, te brindamos algunos consejos para que aumente la autoestima de tu hijo.

Dale amor incondicional
Dale mucho amor, abrazos y besos. Dile cuánto lo quieres, no importa lo que haga. La autoestima de un niño florece cuando lo aceptas tal y como es, sin importar cuáles son sus puntos fuertes, sus dificultades, su temperamento o su destreza.

Bríndale atención
Aparta tiempo para dedicarle a tu hijo tu atención completa, sin hermanitos ni otras personas que te distraigan. Salgan juntos a caminar o pasen media hora juntos antes de irse a la cama. Tu atención le ayudará a reforzar la sensación de que es valioso e importante para ti.

Ofrécele opciones
Para un niño de 2 años, una buena regla es proporcionarle dos opciones diferentes. Y es que a esta edad, tu niño no está listo aún para elegir entre demasiadas alternativas. Por ejemplo, pregúntale si prefiere ponerse la camisa roja o la amarilla, o si prefiere desayunar cereal de avena o hojuelas de maíz.

Déjalo que cometa errores
Si pone su plato demasiado cerca del borde de la mesa y se cae, no lo regañes. Mejor pregúntale qué puede hacer de manera diferente la próxima vez para que no suceda lo mismo. Ayúdalo a entender que es normal cometer errores de vez en cuando y que eso no significa que deba sentirse mal.

Evita comparaciones
Evita comentarios tales como “¿Por qué no eres como tu hermana? ” o “¿Por qué no eres agradable como Pedro?”. Simplemente le recordarán a tu hijo sus defectos. Incluso comparaciones positivas como “Tú eres el mejor jugador”, son potencialmente dañinas porque a tu hijo se le hará difícil alcanzar tu nivel de exigencia.